Sensibilidad y salud

¿Qué significa estar sano?

Creer que estar sano equivale a no sentir ni dolor, ni cansancio es una equivocación. Y también lo es pensar que vomitar, toser, tener diarrea, pasar una gripe es algo malo. Imaginemos que un niño ha comido algo que no le sentó bien. En este caso, ¿Cómo debería reaccionar su cuerpo? Naturalmente, vomitando o teniendo diarrea para expulsar lo que provocó la molestia. Si no, el niño se pondría peor. También después de coger frío es natural tener tos, fiebre, temblor en el cuerpo para poder aumentar el calor y expulsar el frío desde el interior.

Lo normal es no sentir ninguna dolencia cuando uno está perfectamente sano. Sin embargo, los humanos no podemos estar en un estado de salud perfecta mucho tiempo. Mientras estemos vivos, estamos utilizando el cuerpo, por consiguiente gastando la energía continuamente. Nos alteran diferentes factores sin darnos cuenta: cogemos frío, comemos mal, nos cansamos, nos preocupamos, etc. Así que, nuestro cuerpo, continuamente está intentando recuperar la energía gastada. Si la puede recuperar con una buena alimentación de forma inmediata no pierde el equilibrio. Pero si no, se desnutre y desequilibra.

A menudo oímos a alguien diciendo "Yo estoy muy bien. A mí nunca me duele nada. Ni siento ni frío ni calor". Una persona así, probablemente, esté bastante mal, porque su cuerpo ya ha perdido la sensibilidad.

Cuando nacemos, nuestro cuerpo ya posee la capacidad para mantenerse con buena salud. Esa capacidad es la sensibilidad, un auto control del cuerpo que, por ejemplo, nos avisa del peligro de hacernos daño (cuando tocamos algo muy caliente sentimos calor).

La sensibilidad se manifiesta en distintas formas:

Sentimos el frío y el calor para mantener la temperatura del cuerpo.

Sentimos dolor en un órgano o en la parte del cuerpo que se ha instalado el frío. El dolor es una forma de avisar que algo no está bien y también de atraer la energía a la zona donde no llega, es un proceso de arreglo.

Por el paladar nuestro cuerpo distingue los alimentos adecuados.

Por la vista distinguimos los colores.

Por el oído distinguimos el sonido que nos gusta.

Por la nariz podemos distinguir los olores.

Por el sentimiento distinguimos nuestra pareja, nuestros amigos, sentimos el amor, también sentimos lo que va a ocurrir (la intuición).

Esa sensibilidad funciona con la energía vital y a través del plexo solar. Si este órgano está fuerte, el cuerpo posee mucha sensibilidad. Esta sensibilidad, continuamente está avisándonos de todo tipo de peligros, y de cómo mantener una buena salud.

Para mantener la sensibilidad debemos mantener el calor del cuerpo. Este calor es la energía vital que se ha transformado en calor. El cuerpo la obtiene a través de los alimentos, la respiración y el movimiento.

En la medicina oriental hay una forma de medir el equilibrio de una persona. Existen tres niveles: normal, mal y grave. Las personas que ya no tienen ningún síntoma (y ya han perdido la sensibilidad) están en el nivel "muy mal."

Alimentación pobre en energía vital - prolongada falta de energía - enfriamiento del interior del cuerpo - pérdida de la sensibilidad - desaparición de los síntomas - ES UN CASO MUY GRAVE.

Tener buena salud no quiere decir no sentir dolor. Es poseer una cantidad elevada de energía vital para vivir sanamente, tener fuerza física, sensibilidad, buen aspecto, mente clara, bienestar emocional, pero sobre todo para lograr experimentar algo muy importante: La longevidad, vivir mucho tiempo.