Gripe y el frío


Después de coger frío, el cuerpo reacciona con unos síntomas muy comunes que tienen como fin expulsar la gripe de nuestro organismo. Mediante distintos mecanismos tratamos de erradicar todo el frío que se ha instalado en nuestro interior que serían:

Al toser, expulsamos el frío que se ha acumulado en los pulmones y en los bronquios.

Al sudar expulsamos el frío y las toxinas que están dentro.

La inapetencia es providencial para conservar la poca energía que nos queda, ya que hacer la digestión es una actividad que requiere bastante energía.

Si hay algo que provoca molestia en el estómago o en los intestinos, aparecen diarreas o vómitos, y limpiamos de esta manera nuestro aparato digestivo.

El cansancio se siente para que el cuerpo no pierda la energía vital haciendo otras cosas y para que conserve la energía que posea para recuperarse.

Nuestro organismo reacciona de diversas maneras frente a cualquier problema que se nos presente.

Muchos síntomas que padecemos son molestos pero necesarios para una óptima recuperación. Es una necesidad para mantener el equilibrio. Por desgracia muchos tratamientos impiden al cuerpo reaccionar de modo natural y alivian tan sólo los síntomas sin atacar la verdadera causa.

El dolor de cabeza es otro síntoma muy común en casos de gripe, aparece porque hay frío acumulado en la zona. Se debería dar calor. Pero mucha gente, para aliviar el dolor, toma calmantes que siendo muy amargos y negativos en su carácter, enfrían aún más el organismo. Aunque calman el dolor, no llegan a tratar la causa.

Si tenemos tos, los medicamentos la pararán y dejaremos de toser pero no echaremos el frío. Este frío, si no se expulsa, se quedará en el interior, a un nivel cada vez más profundo, y más adelante provocará un problema más grave e incluso crónico.

Un niño que ha cogido frío, naturalmente tendrá fiebre. Su cuerpo produce calor en el exterior para compensar la temperatura en el interior. Cuanto más frío haya cogido, habrá más fiebre. Lo mejor que se puede hacer es tapar bien al niño y dejar que el cuerpo reaccione de manera natural.

El cuerpo necesita pasar una gripe de vez en cuando. Es su forma natural de expulsar el frío interior y las toxinas que se han acumulado hasta el límite del peligro. Si impedimos este proceso natural, el cuerpo se enfriará más y sus defensas bajarán.

La gente de hoy está cogiendo más frío que antes: no por falta de recursos, sino por su propia ignorancia. También los excesos de calor provocan el enfriamiento interior por lo que el cuerpo busca reequilibrar su temperatura media. Así que el calor excesivo, paradójicamente, también enfría el cuerpo.


Los siguientes son ejemplos de cuestiones y actividades que enfrían:

Comidas y bebidas frías.

El aire acondicionado.

Calmantes, tranquilizantes, antiinflamatorios, etc.

No abrigarse bien (las mujeres que tan religiosamente siguen la moda y llevan las camisetas subidas y los pantalones muy bajos no son conscientes de que están enfriando los riñones y eso más adelante tendrá su efecto).

Vacunas antigripales que impiden al cuerpo expulsar el frío.

Nadar mucho tiempo en el agua cuya temperatura esté más baja que la de nuestro cuerpo.

Sudar excesivamente (por ejemplo mientras hacen deporte).

Tomar demasiado sol (fíjese en los "golpes de calor").


La medicina oriental mantiene que el frío es la causa de la mayoría de los problemas de salud, y la gripe es la capacidad del cuerpo para expulsarlo. ¿Y por qué no la utilizamos? Si se aprovecha bien la fiebre de la gripe, se pueden curar muchos problemas, hasta el cáncer.

Al subir la temperatura corporal en el exterior compensamos la temperatura interior que había bajado excesivamente.