Comer alimentos que no necesita en lugar de los que el cuerpo te pide

El cuerpo del hombre y de la mujer es distinto, tiene distinta constitución orgánica con diferentes necesidades nutricionales. Por eso los alimentos para cada sexo también deben ser distintos para mantener el equilibrio del organismo. Si se alimenta al contrario de lo que necesita, tendrá problemas de salud.

 

Comer alimentos que no contienen energía vital

La energía vital no es lo mismo que calorías, es la fuerza que hace germinar a una semilla, la fuerza que nos mantiene vivos. Es fundamental para el buen funcionamiento del organismo. Un alimento crudo contiene energía, pero con la cocción, desaparece esta energía. La mayoría de los alimentos que comemos a diario son cocinados y carecen de energía vital.  

 

Gastamos más energía de la que tenemos

Hoy en día, el ritmo de vida que llevamos, con mayores obligaciones, preocupaciones, estrés y exigencias, hace que gastemos mucha más cantidad de energía vital que hace 20 años.

Es lógico que necesitemos una alimentación más energética si no, nuestro cuerpo se va debilitando cada vez más.

La realidad es que la alimentación de hoy no aporta la suficiente energía vital, para permanecer sanos.

 

Comer alimentos que nos enfrían el cuerpo en lugar de aquellos que nos generan calor

Para estar sanos, nuestro cuerpo necesita una temperatura adecuada tanto interior como exterior.

Para generar calor, se necesita energía vital suficiente que luego se transforma en calor o, mejor dicho, la energía vital es la capacidad de generar el calor.

Entre los alimentos que existen, unos tienen carácter caliente y aumentan la temperatura del cuerpo, otros, en cambio, son fríos y enfrían el interior del cuerpo. 

Si nos alimentamos principalmente con alimentos de carácter frío (por ejemplo, frutas y verduras), nuestro cuerpo lógicamente se enfría. Las zonas o puntos en donde la temperatura ha bajado no reciben suficiente energía (calor) y esto puede causar dolor, inflamación, fiebre, etc. Otras consecuencias del enfriamiento son: el nerviosismo, la ansiedad, pérdida de fuerza en los músculos, tendones, retención de líquido y toxinas y aumento de grasa corporal.

 

Ingerir demasiados sabores amargos

Es muy importante entender los caracteres de los alimentos y sustancias, para saber cuáles nos perjudican.

Según los principios de la naturaleza, las sustancias de sabor amargo debilitan al riñón, uno de los órganos fundamentales para la salud. Su función es la de: filtrar la sangre, eliminar lo que sobra (líquidos, tóxicos, desechos metabólicos, cualquier cosa que sobra en nuestro organismo), y almacenar la energía vital.

Cuando el riñón esta débil, aparecen problemas de eliminación y de conservación de la energía.

 

La mayoría de las sustancias amargas que tomamos tienen carácter frío o muy frío, por eje: infusiones amargas, medicamentos como analgésicos, antiinflamatorios, somníferos, antidepresivos, antibióticos, drogas etc.   Muchas sustancias de sabor amargo crean adicción.

 

 

Por el exceso de sabores amargos y de carácter fríos, puede aparecer: nerviosismo, ansiedad, convulsión, frío, sudor, taquicardia, mareo, vértigo, angustia, cansancio, dolor de cabeza, de hombros, de espalda, en las articulaciones, cólico, dificultad respiratoria, pérdida de fuerza general, miedo, inseguridad, etc.

 

A partir de los 45 años aproximadamente, el riñón baja su rendimiento, y se debilita más fácilmente por lo tanto a partir de esta edad es conveniente controlar más la ingesta del sabor amargo.  

 

 

Meridianos cortados por operaciones quirúrgicas

En el cuerpo, existen meridianos que son canales invisibles por cuales circula la energía. Si un meridiano ha sido cortado, jamás se podrá recuperar al 100 % y no podrá circular bien la energía, impidiendo llegar a zonas del cuerpo, provocando enfriamiento, dolor, inflamación en las zonas carentes de energía (y de calor). 

Una persona con varias operaciones posiblemente tiene cortados varios meridianos y en consecuencia siempre estará más delicada, tendrá más problemas de salud, su cuerpo nunca funcionará igual como el de una persona no operada. Su única solución es cuidarse bien.

 

 

Comer demasiado

El hambre es una señal de que el cuerpo necesita alimentos, o, mejor dicho, combustibles necesarios para funcionar correctamente. Pero muchas veces, después de comer, seguimos con hambre e incluso con ansiedad por comer, lo cual significa que nuestro cuerpo no ha recibido los nutrientes necesarios ni ha ingerido alimentos que contengan energía vital.

 

Nuestro cuerpo sigue generando sensación de hambre y ansiedad hasta que no reciba lo que necesita.

Esa es la lógica de satisfacer la necesidad. Curiosamente, las madres entienden este tema cuando cuidan a sus bebes, pero luego por alguna razón no la aplican a sus hijos adolescentes ni a ellas mismas.

Al comer lo que nuestro cuerpo necesita en cada momento, con solo poca cantidad nos sentimos saciados, tranquilos y sin pesadez.

 

La alimentación de hoy en día no es capaz de aportar lo que necesitamos, mucha gente tiene que comer mucha cantidad para poder calmar el hambre y la ansiedad.

El problema es que la mayoría de las personas:

-   No entienden que es la energía vital y su importancia para su salud

-   No saben que alimentos son beneficios para ellas

 

La salud, la felicidad, la plenitud dependen de satisfacer necesidades, sean físicas, psíquicas o espirituales.

 

Muy importante;

La información contenida en este artículo se publica únicamente con fines informativos y no puede ser considerada como recomendación médica personalizada. No debe seguirse ningún tratamiento basándose únicamente en el contenido de esta información, y se recomienda al lector que para cualquier asunto relacionado con su salud y bienestar, consulte con profesionales sanitarios debidamente acreditados ante las autoridades sanitarias.